16.2.11

El lugarcito de cada uno




Este local de decoracion de Palermo monto en la vidriera una simpatica replica de diferentes espacios personales decorados con distintos estilos. Algo asi como un pequeños cuartos afines a variadas personalidades. Me hizo pensar que en los estudios Etnograficos que hago , mucha de la informacion que recibo de los entrevistados parte de la manera en que cada uno arma su casa y lo que hay en ella.
A veces creemos que nuestra imagen es lo unico que el mundo recibe de cada uno y sin embargo cuantas mas cosas hablan de nosotros.

12.2.11

El legado de MANDELA

Termino de leer este libro que me regalaron para mi cumpleaños. Es una especie de biografia del lider politico africano Nelson Mandela organizado a traves de 15 enseñanzas. Estas se basan en aspectos de su personalidad que lo moldearon a traves de su camino como un heroe y bravo luchador por los Derechos Humanos en su pais.

Lo disfrute mucho mientras recordaba la pelicula Adios Bafana, en la que a traves de otro personaje tambien se deja ver su vida.
Libro y pelicula, ambos super recomendables.

Cuan inspiradores son los grandes.


"En Africa existe el concepto conocido como ubuntu, que encierra el profundo sentido de que somos humanos solo a traves de la humanidad de otros; de que si conseguimos cualquier cosa en este mundo, se debera en igual medida al trabajo y a los logros de otros"

"El coraje es no dejar que el miedo te pueda. No se trata que la persona sea un heroe espectacular ni que haya arriesgado su vida en una gran empresa, sino que, dia tras dia, permanezca firma en circunstancias dificiles"

2.2.11

Tener Fe

Me interesa mucho la fe. Creo que ayuda, abre, , sostiene, aporta positivamente.
Me encanta cruzarme con gente de fe. Me gusta ver ritos que ayudan a fomentar la fe (siempre hablando de una fe equilibrada, no fanática)
Acá algo que escribí hace tiempo sobre el tema.



Al fin y al cabo el tema de la vida y la muerte, el enigma, lo llevamos más o menos a flor de piel, un poco todos.

También pensé en lo que me dijiste ayer sobre lo espiritual, como la forma de tener una esperanza, o saber que hay algo más, sea verdad o no. Esto último me quedó resonando, porque un poco me pasa, porque otro no, y también desearía compartir que lo espiritual en si mismo, va más allá de las garantías.

Lo hablábamos con Piero hoy, la tal vez sea un río que no deba pasar por el surco de la cabeza sino por el corazón. La fe es un ejercicio que nos pide más corazón que mente, menos garantías que hechos factibles. Porque la fe no tiene que ver con el resultado que queremos sino con lo que parece que una inteligencia mayor (Dios, Destino, etc) decide por una razón para nosotros aun no develada, que debe ser así.

Claro que es facilísimo decirlo, y difícil estar en los zapatos de los que lo están sufriendo. Pero aun asi, pienso que mejor conectarse con el corazón que con la cabeza. El amor finalmente nace del primero, y tal vez la fe sea un acto de amor, para con nosotros y para con la vida que hasta hoy nos dio tanto (aunque quito otras cosas también deseadas).

Ojalá haya una dimensión después de esta (estoy casi segura que si) donde nos podamos reencontrar, y volver a abrazar, pero en esta vida parece que no se nos está dada la posibilidad de saberlo, y seguramente habrá alguna buena razón para esto. Tener fe es poder aceptar este limite.

En momento de incertidumbre, preguntas, hasta desilusiones, creo que abrir el corazón al amor es el acto de fe más potente que uno puede tener acá, mientras tanto, en este presente de la vida.

1.2.11

Agua


Agua es sinónimo de disfrute, aparece en el verano protagonizando el alivio, el cuerpo suspendido.
Sostiene desde el útero, amortigua, hamaca.
Nina escucha el agua y corre hacia donde sale. Se sumerge y recuerda.
Agua transparente, clara.

24.1.11

un número


35 es un número que empiezo a explorar.
Si pensamos la vida como ciclos de septemios, ayer entré en el quinto.
Nuevo ciclo, recién estrenadito.

21.1.11

Ternura



Tiempo de quinta, pileta y sol. Ahí estaban ellos, queriendo entrar a todos lados, pura ternura.
Soy devota de la mirada de los perros, no de todos pero si de muchos en los que logro encontrar una ventana hacia otro mundo.

10.1.11

Los medicos se quieren a si mismos


Los médicos (como tantos otros profesionales del área de la salud y el servicio) se quieren a si mismos. Siempre pienso lo inconscientes que somos los seres humanos en el momento de elegir una profesión: para seguir el mandato familiar, para elevar el nivel de la familia de origen, porque queda bien, porque trae mucho dinero. Pero ser médico, tomando esta profesión con tantas connotaciones, implica muchísimo más que lo anterior nombrado. Implica a un otro en una posición de desconocimiento respecto a su propio cuerpo, que le permita la vida. Tiene que ver con recibirlo en un estado de vulnerabilidad muy grande (son los menos los que van por pura prevención), a veces temeroso, dolido, cansado de portar un cuerpo enfermo. Los médicos se olvidaron la consideración por la individualidad y singularidad del otro en algún lugar de su carrera o tal vez no consideraron que esas cualidades serían necesarias a la hora de implementar su profesión. Y como pacientes nos sentimos frente a un profesional helado, que opina sobre nosotros como si fuésemos un vegetal, o peor aún, un mueble. Que nos confunde con otro paciente. Que no recuerda si nos atendió y que nos hizo. Que no nos mira.

A veces tengo la sensación que lo que hacen, (valiosísimo y estamos agradecidos por tanto avance), creo, es porque se quieren a si mismos. Porque en el avance visualizan un aporte a la masa en general de humanos, pero a ninguno en particular. Entonces ganan fama, respeto, devoción, y no importa sino miran, si nos incluyen como parte de la rareza exótica o parte de la bolsa de lo que dicen las estadísticas.

Lo que enferma es el trato desprovisto de humanidad, la distancia de poder, la opinión sin considerar al otro.

Siento que se quieren a si mismos, por eso buscan pacientes devotos que perpetúen su mirada sumisa. Buscan engrosar con cifras muchas veces abultadas y difíciles de acceder a cambio de sus conocimientos únicos. Cuando los únicos son cada uno de los que los consultan, con su historia, vida, experiencias.

Claro que no vale generalizar, pero no dejo de apenarme día a día en mi propio recorrido de sanación. Deseo con el alma que por fin comprendan que si el paciente no quiere sanar, no hay medicina ni intervención que cure. En el está gran parte de la solución. Para eso es necesario mirar, escuchar, recibir, dar la mano, abrir el corazón. Porque la salud no es un trámite más, sino un proceso que pude permitir un cambio de hábitos para esa y las próximas generaciones. Porque puede transformar ese dolor del cuerpo en amor. Y esta es una forma también de sanar el mundo.

Ojalá se quieran menos a si mismos y puedan experimentar la humanidad con todos, porque nunca sabremos en que lugar estaremos mañana. La humildad también es un camino de amor, entrega, dedicación, que nos aporta otro tipo de grandeza.

Necesitamos menos médicos estrellas, capos, reyes, majestades y más profesionales al servicio de la humanidad.